Guadarrama occidental: Cabeza Líjar.




El camino

Salimos del Puerto de Guadarrama por el Camino del Vía Crucis hasta el desvío que nos permite alcanzar la cota 1.630 de altitud donde encontramos el Pino de los Abrazos (Lat.: 40º 41,50´ 46´´N. Long.: 04º 08´ 40,95´´W.), un pino de Valsaín (Pinus sylvestris) cuya forma lo hace singular, y seguimos ascendiendo el Cerro de la Gamonosa o Cerro Piñonero (1.649 m.), desde cuya cumbre nos desviamos a la izquierda para encontrar los restos del observatorio blindado (Lat. 40º 41’ 43,2’’ N. Long. 4º 08’ 35,7’’ W.) de la Guerra Civil en la posición Loma de la Falange.

Regresando a lo alto del cerro, descendemos hasta la cota 1.601 para ganar el Collado de la Gasca, desde donde proseguimos el GR-10, en continuo ascenso, hasta ganar la cima de Cabeza Lijar (el “cabezo de piedra” o Ras al-Jayar musulmán), a 1.823 metros de altitud.
Aquí (40º 41’ 22.6’’ N. 4º 09’ 37.5’’ W.) es donde se encuentra el Observatorio blindado, hoy transformado en mirador, en el que el bando nacional ubicó la posición conocida como Cabeza Líjar o Cabeza Lijar, enfrentada al Cerro de la Salamanca (1.785 m/snm.) ocupado por la posición republicana.

Conviene aclarar que la denominación actual de esta cumbre, como bien señala Guillermo García Pérez en “Toponimia de la Sierra de Guadarrama”, sustituye a las originales de Cabesça del Guijar o Cabeza del Hijar o Cabeza Guijar que aluden a grijaros o guijares o guijarros (pequeños cantos rodados).

Regresamos al Collado de la Gasca, desde donde tomamos el Camino de la Mina, en dirección al puerto, hasta su confluencia con el Camino del Vía Crucis, donde encontramos (40º 41’ 36.7’’ N. 4º 08’ 17.9’’ W.) una cruz conmemorativa de hormigón y piedra catalogada posterior a la Guerra Civil. Siguiendo la pista, llegamos nuevamente al punto de partida.


Detalles en Wikiloc

Mirada retrospectiva: Ras al-Jayar o el “cabezo de piedra”

Aunque los romanos ya utilizaron esta vía en sus desplazamientos entre Miacum y Cauca (probablemente siguiendo el trazado de la controvertida Vía 24 de los itinerarios de Antonino), siguiendo la excelente obra de Leonardo Fernández Troyano, “Pasos históricos de la sierra de Guadarrama”, podemos darnos cuenta de que el Puerto de Tablada, a 1.487 m/snm., ya era un paso habitual en el S. XI, centuria de la que procede la primera referencia de la que tenemos noticia por los árabes, quienes lo conocieron bajo la denominación de Balat Humayd (voz musulmana que alude al Camino de Humayd* y que se deformó al castellano medieval por el vocablo Valat-home tras la repoblación de Segovia), topónimo que se conservó hasta el S. XIV, época en la que se empezó a conocer dicho puerto como el de la Tablada, collado del que dejó constancia el Arcipreste de Hita en el viaje que llevó a cabo por estas tierras.

Fue este un camino de ruedas que en los siglos XVI y XVII se encontraba en tan mal estado que se terminó abandonando alrededor de 1749 (durante el reinado de Fernando VI) al construirse la carretera que se desvió kilómetro y medio para hacerse pasar por el actual puerto de Guadarrama, a 1.511 m., hecho de suma importancia a partir del cual se denominó el Alto del León en alusión a la escultura conmemorativa que se erigió para celebrar hecho tan trascendente.

Tras la Guerra Civil, por Orden del Ministerio de la Gobernación, de 17 de julio de 1939, este mismo paso recibió el nombre de Puerto de los Leones de Castilla en recuerdo y exaltación del grupo de falangistas que cayó ante el ataque republicano, comandado por el capitán Benito, que tomó la posición del Cerro Piñonero.

Otros transeúntes del Guadarrama

Por aquí también atravesó la sierra, para embarcarse en La Coruña, el naturalista Alexander von Humboldt en 1799, circunstancia que le permitió dar a conocer el descubrimiento de la Meseta Central española (mencionado por Julio Vías).

Al igual que tras la Guerra de la Independencia se produjo el fenómeno del bandolerismo, tras la Guerra Civil perduró el fenómeno del maqui. De uno de ellos, Adolfo Lucas Reguilón, se sabe que, en al menos una ocasión, protagonizó una operación en este puerto.

Como decía, durante el S. XIX, el paso de Guadarrama también fue escenario propicio para las fechorías de la “Tuerta”, una de las pocas bandoleras citada en las crónicas de estos parajes, que también fueron refugio de bandoleros. De otro de ellos, del que el recuerdo guarda su nombre en el Peñón de Juan Plaza, en la vertiente norte del Peñoncillo, al este del arroyo Mayor, se dice que se refugiaba en Cueva Valiente. Precisamente, alrededor de 1816, un asalto que acaeció en este paso terminó con el apresamiento del bandido conocido bajo el pseudónimo de “Chorra al aire”, pues, aunque estos trúhanes tenían un territorio asignado de operaciones, algunos de ellos asaltaron a viajeros en la zona del paso de Guadarrama; como parece que también lo hizo Barrasa en los años treinta del siglo veinte.

Pintores, escritores y poetas del Guadarrama

De los paisajistas españoles del siglo XIX (Carlos de Haes, Aureliano de Beruete, Juan Espina y Capó, Jaime Morera y Galicia) que tomaron el Guadarrama como fuente de inspiración quizá sobresalga, en esta zona de la sierra en concreto, la obra de Martín Rico Ortega (1833-1908), del que se conservan excelentes obras sobre el Guadarrama (http://bit.ly/2WjLTIC) en la pinacoteca del museo del Prado.

Pero la Sierra no solo ha inspirado obras pictóricas, buen ejemplo de ello es el elenco de poetas y escritores que, desde Enrique de Mesa (“Tierra y alma”, “Andanzas serranas. Por Somosierra y Guadarrama”, “El Silencio de la Cartuja”, “La posada y el camino”) y Carlos Fernández-Shaw (“Poesía de la sierra”), inundados por la belleza del paisaje montaraz, han glosado obras que ya son inmortales en nuestra literatura.

Entre otros escritores y cantores del Guadarrama se encuentran Pío Baroja (Camino de perfección, Canciones del suburbio, Recuerdos de vagabundo: El Guadarrama), Vicente Aleixandre (Adiós a los campos), Dámaso Alonso (Una Excursión), Rafael Alberti (Marinero en tierra), Pedro Laín Entralgo (Descargo de Conciencia, 1930-1960; Carta en la inauguración del mirador Luis Rosales), Leopoldo Panero (Versos al Guadarrama), Luis Rosales (Testamento; El pozo ciego; Porque todo es igual y tú lo sabes; Sobre el oficio de escribir), José García Nieto (Versos de un huésped de Luisa Esteban; Soneto de la nieve todavía; Llegada; Geografía es amor), Camilo José Cela (Cuadernos del Guadarrama), José Hierro (La mañana), Antonio Machado (Semblanza  de Francisco  Giner; Poema a las encinas; Campos de Castilla, poema CIV: Guadarrama; Canciones de tierras altas: poemas IX y X)

© Javier Villalba
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Fuentes:

1.    * Caudillo bereber, Jalid Ibn Humayd (Julio Vías, en “Memorias del Guadarrama”, en referencia a la hipótesis del arabista Félix Hernández Giménez).
2.    Guillermo García Pérez “Toponimia de la sierra de Guadarrama
3.    Guadarrama: tras las huellas de la guerra”. Ayuntamiento de Guadarrama, 2017.
4.    Pasos Históricos de la Sierra de Guadarrama”. Leonardo Fernández Troyano.
5. Ministerio de Cultura y Deporte - Gobierno de España. Archivos Estatales http://pares.mecd.es Archivo Fotográfico de la Delegación de Propaganda y Prensa de Madrid durante la Guerra Civil.
6.     Biblioteca Digital Hispánica. Biblioteca Nacional de España. Archivo histórico BNE.

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